10 RAZONES POR LAS QUE LOS ADOLESCENTES DE HOY SUFREN ANSIEDAD – Parte I

Las consultas de muchos psicoterapeutas alrededor de todo el mundo están llenas de adolescentes que sufren de ansiedad severa.  Muchos de nosotros nos preguntamos por qué estamos viviendo este impactante aumento de la ansiedad entre los jóvenes hoy en día.

Algunos jóvenes tienen  un nivel de auto exigencia tan elevado que los lleva al perfeccionismo y al miedo paralizante al fracaso. A otros les preocupa el qué dirán o pensarán sus compañeros de ellos a tal grado que no puedan funcionar. Muchos otros jóvenes han tenido que soportar circunstancias difíciles a lo largo de sus vidas viéndose obligados a vivir en un ambiente que fomenta la ansiedad en lugar de la resiliencia.

Sea cual sea el caso, el aumento de la ansiedad en la población más joven es un hecho que refleja los muchos cambios sociales y culturales que nos ha tocado ver y vivir durante las dos últimas décadas.

Aquí tenéis los tres primeros:

1. LA ELECTRÓNICA… EL ESCAPE INSALUBRE.

El acceso constante a dispositivos digitales ha permitido a muchos niños durante demasiados años escapar de emociones incómodas como el aburrimiento, la soledad o la tristeza sumergiéndolos en juegos o en las redes sociales.

Ahora estamos pagando las consecuencias del uso excesivo de los dispositivos digitales y viendo lo que sucede cuando una generación entera ha pasado su niñez evitando la incomodidad.  Sus “aparatos” reemplazaron muchas oportunidades de desarrollar fortaleza mental y no les permitieron desarrollar las habilidades esenciales para afrontar los desafíos cotidianos.

2. EL DESEO DE FELICIDAD CONSTANTE.

La felicidad se enfatiza tanto en nuestra cultura que algunos padres piensan que es su trabajo hacer felices a sus hijos todo el tiempo. Cuando un niño está triste, sus padres lo animan. O cuando está enojada, la calman.

Los niños crecen creyendo que si no se sienten felices durante todo el día, algo debe estar mal. Eso les crea mucha intranquilidad. No entienden que a veces es normal e incluso saludable sentirse triste, frustrado, culpable, decepcionado y enfadado así como en otras ocasiones se pueden sentir alegres o entusiasmados. Las emociones forman parte de la vida y no las debemos eludir sino aprender a gestionarlas.  En este sentido serán los padres los que podrán consolar a los niños cuando se sientan tristes o encomiar y premiar cuando haya motivos para ello.

3. LOS ELOGIOS POCO REALISTAS.

Decir cosas como “Eres el mejor del equipo” o “Eres el más inteligente de tu clase” no aumenta la autoestima. Más bien, ejerce presión sobre los niños pues les empuja a querer cumplir con esas etiquetas. Eso a su vez puede llevar a un miedo paralizante al fracaso o rechazo.

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